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Pedro Maestre de León: "Hay que evitar la erosión, nuestros suelos son nuestro patrimonio"

Pedro Maestre de León: "Hay que evitar la erosión, nuestros suelos son nuestro patrimonio"

Propietario de una finca de secano en Alcalá de Guadaíra, es pionero en Andalucía en la aplicación de técnicas de Agricultura de Conservación.

Pedro Maestre proviene de una familia de agricultores, por lo que desde muy joven se implicó en la gestión del Cortijo Maestre, en Alcalá de Guadáira. Ingeniero agrónomo y miembro de la Asociación Española Agricultura de Conservación Suelos Vivos desde su fundación, en su explotación lleva a cabo técnicas para evitar la erosión y escorrentía de las laderas que le han hecho merecedor de numerosos reconocimientos.

- Se le ha otorgado recientemente el premio Zerosion, ¿Cómo ha recibido el reconocimiento?

- Fue una grata sorpresa, el Zerosion premia las medidas de control sobre la erosión del suelo y, para mí, representa una gran satisfacción poder ayudar a divulgar acciones encaminadas a evitar la erosión.

 

- ¿En qué consiste la erosión y qué efectos provoca?

- Lo primero que hay que hacer es conocer el proceso: las gotas de lluvia, que llevan energía, al caer sobre un suelo desnudo destruyen los agregados de la capa más superficial. Cuando se satura de agua, tiende por efecto de la gravedad a desplazarse pendiente abajo, produciendo la erosión. Si el suelo está cubierto, las gotas chocan con el rastrojo, que actúa de amortiguador y, aunque se sature, no se produce la escorrentía, al servirse los restos vegetales como protector y freno. Además, dejar la cubierta y realizar siembra directa aumenta la materia orgánica del suelo y esta, junto con las partículas minerales,  arena limo y arcilla, dan más resistencia al suelo, al que afecta menos la erosión hídrica o eólica. Si, por el contrario, se lleva a cabo el laboreo, como en la agricultura tradicional, disminuye la materia orgánica, aumenta la rugosidad superficial del suelo  y la exposición a la acción de la lluvia. En otoño, cuando el suelo está desnudo, es cuando ocurren los mayores efectos de la erosión.

 

- ¿Por qué es tan importante frenarla?

- Hay que proteger los recursos naturales, nuestro suelo es nuestro patrimonio y, si este se ve perjudicado, nuestras explotaciones también. Eso es algo que hay que transmitir al sector agrícola y que es necesario que todos entendamos.

 

- Y para ello se utilizan técnicas de Agricultura de Conservación.

- Si, la Agricultura de Conservación no es más que un conjunto de técnicas agrícolas encaminadas a la protección del suelo y a su sostenibilidad. La principal diferencia con la agricultura tradicional es que no se labra, se realiza siembra directa y se deja la cubierta vegetal de los cultivos sobre el suelo.

 

- ¿Cómo aplica ese tipo de agricultura en su explotación?

- Cortijo Maestre es una finca de secano y pertenece a la red europea de explotaciones incluidas en el Proyecto INSPIA, que pretende mejorar la sostenibilidad agraria a través de un conjunto de buenas prácticas. Nuestros principales cultivos son trigo y girasol, aunque también sembramos cebada, garbanzos, colza y guisantes para poder realizar rotación de cultivos. En concreto, hay varias medidas destacadas que llevamos a cabo: dejar el rastrojo de todos los cultivos, hacer siembra directa o con un mínimo laboreo y equiparar a los tractores y polverizadoras de cubiertas de alta flotación. Hemos estabilizado las cárcavas, los socavones producidos en las pendientes con la vegetación, que también se conserva en las lindes.

 

- ¿Por qué decidió implantar la Agricultura de Conservación?

- Conocí dichas técnicas agrícolas hace unos veinte años, cuando un grupo de agricultores andaluces que estábamos interesados contratamos los servicios de un técnico argentino, país en el que ya se hacía agricultura de este tipo. Ahí me di cuenta de que debía implantarla para evitar la erosión que se estaba produciendo al labrar las parcelas con pendiente, además de que mejora el medio ambiente y reduce las emisiones de CO2.

 

- ¿Qué se debería hacer para que aumente el número de agricultores que aplican técnicas de conservación?

- Esa es una pregunta que me hago continuamente, si hace décadas que se conocen esos métodos en Andalucía, ¿por qué somos tan pocos los que los usamos?. Creo que los agricultores deben abrir los ojos y darse cuenta de que esta técnica es buena para nosotros, pero también para las generaciones que vienen detrás. El sector está acostumbrado a hacer las cosas de la manera tradicional, que es estupenda, pero es que esta manera es mejor. Lo primero que habría que hacer es, desde las administraciones públicas, divulgar en qué consiste la Agricultura de Conservación mediante jornadas de campo, vídeos, reconocimientos y otras iniciativas. También hay que crear ayudas específicas par la adquisición de maquinaria apta para Agricultura de Conservación, fomentar que los agricultores compartan dichas máquinas y establecer un plan de incentivos económicos fácil de cumplir.

 

- En cuando a las nuevas tecnologías, ¿qué elementos ha introducido en su finca?

Utilizamos el autoguiado de los tractores y la pulverización y el abonado proporcional al avance con cortes por tamos para evitar en lo posible el solapamiento. Por otro lado, también se puede abonar siguiendo mapas de cosecha. Para el autoguiado de los tractores usamos la señal GPS que nos proporcionan los satélites, que es gratuita en algunas regiones. Es un método muy eficiente que facilita la conducción al operario y mejora su trabajo.

 

- Pertenece a una familia de tradición agrícola ¿cómo ha cambiado el sector desde que empezó a trabajar en él?

- El sector ha cambiado prácticamente en todo, en semillas, abonos, fitosanitarios, maquinarias... Lo que no ha cambiado es que es un oficio vocacional, aunque hay que tener gran profesionalidad. No obstante, hay dos factores que afectan negativamente al sector, lo mal pagados que estamos todos los que intervenimos, desde trabajadores a técnicos y empresarios, y que cada vez tenemos menos productos fitosanitarios registrados. Además, tenemos que cumplir más normativas de seguridad alimentaria, algo que veo muy bien, pero nos elevan los costes de producción sin compensación en el precio. Producimos los mejores y más seguros alimentos y competimos con las fronteras abiertas con países que no tienen, ni de lejos, los mismos controles ni costes que nosotros.

 

Fuente: ABC

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